Un poquito de mi…

Hay tanto que contar que he callado, tantas satisfacciones e insatisfacciones, varios hombres (no tantos en realidad), muchas noches…

A que edad fue mi primera vez … adivínenlo.

Es una edad bastante común para iniciar, ahorita tengo 19 años…

Sólo les diré que si fue con una persona a la que amaba, y agradezco eso, porque fue muy especial.

No era la primera vez de él, pero era la segunda vez, y de la primera casi no se acordaba por culpa del alcohol… así que ambos estábamos muy nerviosos, suena tan tierno… pero al poco tiempo dejó de ser tierno, y adquirimos bastante experiencia, la ternura se asomaba a veces, pero el deseo dominaba.

Más de ésto en el próximo post.

Y la respuesta de ¿A que edad perdí la virginidad? en el primer coment

Hasta que al fin!!!

He tenido varias parejas sexuales en mi vida, pero uno tras otro han pasado sin llenarme, sin hacerme sentir realmente el placer del sexo del que tanto se habla.

Algunos tenían buenas manos, otros muy buenos movimientos de lengua, otros besaban muy bien, pero ninguno era bueno en el propio acto de penetrar…

Hasta ahora encontré al primero, al que me hace ver las estrellas que tanto me habían descrito, pero que no conocía… y además tiene bonus doble porque mueve muy bien la lengua y sabe usar las manos…

Pues si chicos, hay que esforzarce por ser más integral en la cama, saber hacer bien todo, no descuidar el coqueteo, el juego, los besos …en fin nada.

Qué pasa??

Estábamos en el auto, y yo pensé que mi historia con él ya estaba superada, pero no aguantaba las ganas de besarlo.

-Sólo un beso-pensé- nada más un inocente beso.

Le pedí que se detuviera, y lo besé intensamente. Él me da los mejores besos que ningún hombre me haya podido dar jamás…

Yo no estaba satisfecha con sólo besarlo, quería más…pero él justo se parqueó bajo una luz del alumbrado público, así que le pedí que avanzara un poco más.

Parqueó el carro y yo bajé el respaldar de mi asiento y lo coloqué sobre mí. Ambos bajamos nuestros pantalones, y empezamos…

Se acercó un auto cuando estábamos en pleno acto y nos deuvimos. Como los vidrios están polarizados no se ve hacia adentro, por suerte. Pero el carro casi se detiene a la par de nosotros, si embargo siguió…

Pasó otro carro e hizo algo muy similar: desaceleró cuando pasó a nuestro lado… esto ya me extrañó.

Los siguientes 8 autos hicieron lo mismo…

Cuando acabamos, él arrancó su auto y la llanta cayó en un hueco muy grande, que cubría la mitad de la calle… y comprendí porqué los carros se detenían siempre cuando se acercaban a nosotros…

Encuentro con lo desconocido…

Llegué a trabajar al museo como todos los días, con mi cabello recogido, mi falda a la rodilla, y la blusa recatada del uniforme. Con esta ropa me siento tan vieja a pesar de mi juventud.

Hice el primer recorrido a estudiantes de una escuela privada, nada fuera de lo común.

Al terminar la ronda noté que había entrando él. Ya había venido tres veces en la última semana, no sé porqué viene tanto si las colecciones del museo no cambian.

Hoy por fin noté su mirada furtiva, contoneándose por mis curvas, y definitivamente hizo volar mi imaginación. Una pícara sonrisa se asomó en mis labios al atraparlo mirándome, y él no se sonrojó, por el contrario hizo más evidente su deseo.

Se acercó a mí y me preguntó en donde quedaba el baño, yo le indiqué la dirección, pero él me solicitó que si lo podía guiar. Yo asentí y él me siguió.

Mientras avanzábamos mi corazón latía fuerte, mis prendas íntimas se humedecían, y mi mente imaginaba muchas diversas situaciones alrededor de un baño… Aunque aún no sabía que pasaría.

Al llegar él se puso justo detrás de mí, me abrazó la cintura y pegó su miembro en mi trasero. Yo me intenté volver, pero sus brazos me aprisionaban y me suzurró al oído que si lo deseaba tanto como él a mí. Volteé a ver si venía alguien y lo introduje en el baño, empecé a besarle el cuello, a lamerle la oreja mientras él subía su mano por mi pierna, hasta colarse en aquel profundo rincón oscuro que se esconde entre mis piernas.

Yo bajé su cierre y le quité la faja, hasta que mi mano alcanzó su objetivo. Noté la sonrisa en su cara…el vigor y la humedad eran extramadamente fuertes, la respiración se me entrecortaba y sentía que se acercaba el momento, nuestras manos se movían rápido…él se detuvo, se arrodilló y subió mi falda por completo, ladeó mi ropa interior y jugueteó con su lengua… ¡Que forma de jugar! era exquisito. Definitivamente no pude resistirlo más y empapé su boca con mi fluído. Quise gritar pero sabía que no podía, sólo gemía en silencio…

Le quité por completo el pantalón, y empecé a besar su pene, lo lamía sin cesar de arriba a abajo, lo introducía en mi boca, mientras mi mano acariciaba sus nalgas, y él enrredaba sus dedos en mi pelo.

Quitó mi cara de su boca mientras el samen brotaba por el suelo, y me mordía el labio al mismo tiempo que acariciaba mis pechos.

Mi corazón regresaba a su normalidad, aunque mi respiración seguía un poco entrecortada… él me miró y me dijo:

-¿Quieres que regrese mañana?

Yo no le respondí, sólo lamí su oreja y lo acaricié por en cima del pantalón mientras reacomodaba mi falda.